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Se define como una mujer ambiciosa, con un marcado sentido del logro, y la desalienta la gente que se conforma con poco.Yo siempre apuesto a lo alto. De una manera natural, conecto a la gente, lo cual es una idea valiosa de marketing. Una trotamundos empedernida, Martha Galindo nació en Nueva Rosita, Coahuila, México, una ciudad pequeña, netamente minera, casi en la frontera con los Estados Unidos. Con el transcurso de los años ha vivido en Chile, Argentina y los Estados Unidos, siguiendo una larga carrera en el mundo corporativo. En su corazón, lleva un pedazo de cada uno de esos países y quisiera transmitirles a sus 3 hijos ese valor de la diversidad que hoy aprecia tanto. Cuando se presenta advierte: Soy muy terrenal, excesivamente práctica, muy directa. Soy del norte de México y por eso tengo un estilo franco y un tono medio golpeado. Buscadora y porfiadamente optimista, esta mujer sabe lo que es hacer maletas de un día para otro y empezar casi de cero, una y otra vez. Actualmente es presidenta de Galindo Publicidad, Inc., ubicada en Coral Springs, Florida. La firma con 9 años de vida, ha sido designada como una de las 100 empresas de más rápido crecimiento en el estado, durante 2 años consecutivos. Su especialización son las traducciones en varios idiomas, además de prestar consultorías a diversas instituciones de la comunidad hispana. Con un nutrido equipo de profesionales free-lance, como fundadora de la compañía, Martha supervisa el trabajo en general, se relaciona directamente con los clientes y, según dijo: Dirijo el tráfico para que todos queden contentos. Es un negocio de mucha rotación, tiene sus ciclos y, en la variedad de los temas, encuentro el equilibrio. El mercado alcanza para todos. Los traductores debemos usar herramientas cada vez más sofisticadas para hacer más eficiente nuestra labor. Al que no lo quiere aceptar, se lo va a llevar el tren. Martha tiene 3 hermanos y sus padres viven en México. Desde chiquita, mi familia me puso las reglas muy claras. Siempre conté con el apoyo de mis padres, profesores y jefes. Todos me incentivaron a que hiciera lo que quisiera hacer. Casi no podría haber sido de otro modo, porque ella misma reconoce que fue una alumna de buenas calificaciones, terca, a quien era muy difícil decirle que no. Tomaba clases de inglés y de flamenco. Quería ser abogada cuando niña, pero a los 13 años cambió de opinión: Me di cuenta de que mi orientación iba hacia las comunicaciones en el campo organizativo. A los 15, luego de terminar la secundaria en una escuela pública, se fue a estudiar al ITESM. De ahí se graduó Suma Cum Laude con una licenciatura en comunicaciones. Ilusionada, partió a la Universidad Estatal de Michigan, en los Estados Unidos, donde obtuvo un máster en comunicaciones, en 1981. Al año siguiente se casó con un chileno que había conocido en la universidad. Por el trabajo de su marido se fueron a Copiapó, una cuidad al norte de Chile. Martha trabajó allí en la Universidad de Atacama, en el departamento de difusión y comunicación.Fue una etapa interesante, pero decidimos que no era el mejor momento para estar en Chile y había que emprender el vuelo. Al cabo de 2 años se fueron a la Ciudad de México. En 1984, se trasladaron a Houston para que su marido terminara el doctorado que había quedado inconcluso. Martha estaba trabajando en una estación de radio cuando recibió un aviso de un ex profesor suyo de Michigan que le notificó que una empresa de seguros, cerca de Filadelfia, en Pennsylvania, Estados Unidos, estaba buscando a una persona con el perfil de ella. Al poco tiempo la contrataron y partieron a la costa este.El trabajo resultó estimulante, las reglas eran claras, la gente respondía y había mucho que hacer. Después de haber sido ascendida a asesora del presidente de la firma, me di cuenta que me iba a la sede central de Chicago o me retiraba. Opté por irme definitivamente. Para entonces su marido había fundado una empresa de traducciones, ya ella empezó a colaborar con él. Ya tenían la primera hija. Martha decidió iniciar su propio negocio y, en 1993, fundó Galindo Publicidad. Al año siguiente, se separó de su marido. En una nueva etapa de su vida, se trasladó a Buenos Aires, dejando a sus hijos con su padre. Deseaba aprovechar la oportunidad que le ofrecía la prestigiosa publicidad económica The Journal of Commerce como su representante en el Cono sur. Viajaba, iba y venía a ver a mis hijos, y trabajaba duro, sin abandonar mi compañía, recuerda Martha. Ese mismo año se volvió a casar, esta vez con un periodista argentino, con quien compartía la labor de apertura de mercados para The Journal of Comerce. En enero de 1996 regresó a Filadelfia.Le eché ganas a la empresa, hicimos muchas cosas interesantes. Pero aburrida del clima frío, al año se mudó a la Florida. Poco a poco, se puso a remozar la firma, a darle un rostro más atractivo. Armó una página web, confeccionó folletos, consolidó su cartera de clientes. Como buena estratega, Martha recomienda medir las batallas.Siempre he visto las dificultades como un paso más, nunca es el fin de algo. Mañana se te ocurrirá otra cosa y pasado, otra. Lo importante es no hundirse. Y haz las cosas bien, lo demás viene solito,concluye.
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Certified Member
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